Fructosa y sus efectos en el cerebro

Cuando recién me diagnosticaron DM1 me dijeron que no me hiciera problema por no poder consumir azúcar porque recién estaba saliendo en el mercado una suerte sustituto ideal: la fructosa. La verdad es que no era muy cierto eso de “recién”, pero lo que sí era real es que en el 2004 la fructosa comenzaba a tomarse el nicho de los productos light.
Han pasado los años y la sucralosa, sacarina, aspartame, stevia y splenda han diversificado la oferta, sin embargo, hay muchos que siguen optando por la fructosa como el gran endulzante. De hecho, la llamada “azúcar de la fruta” fue la alternativa que por años los médicos y nutricionistas prescribieron a sus pacientes diabéticos porque los niveles de azúcar en la sangre logran ser controlados tras su ingesta, opuesto a lo que ocurre con la sacarosa.
La fructosa es un gran endulzante si se usa en su justa medida, como todo. Su gran pero es el aporte de calorías. Recuerdo que en mis primeros años de diabética, me puse a hacer toda clase de postres con fructosa y subí varios kilos. Lo más curioso es que es difícil entender que este compuesto sea el responsable de la ganancia de peso, ello porque como la fructosa endulza dos veces más que el azúcar corriente, entonces se usa la mitad de lo que indica una receta regular.
De todo ello me acordé hace poco cuando supe de un estudio realizado por cientificos de la Universidad de Yale que analizó el consumo de fructosa y sus efectos en el peso corporal. Esta relación no es nueva, sin embargo, me llamó la atención que esta vez dieran con la misma conclusión estudiando resonancias magnéticas.
Se experimentó con 20 jóvenes de peso normal a quienes se les dio a comer productos con azúcar y con fructosa durante dos semanas distintas. Para estudiar los efectos de estos compuestos en el cerebro, se realizaron diversas resonancias magnéticas. Éstas arrojaron que cuando se toma azúcar, se apagan las zonas asociadas con el apetito y la saciedad, pero cuando se consume fructosa, éstas siguen encendidas.

Hoy existen tantas alternativas al azúcar que no creo necesario limitarnos a la fructosa. Antes, cuando los edulcorantes eran básicos y sólo se podían utilizar en preparaciones heladas, porque cuando entraban en contacto con el calor se ponían amargos, no había otra opción. Hoy los especialistas recomiendan stevia que se ha transformado en el endulzante estrella del 2011 y 2012. Veremos que nos trae este 2013!

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