Lo que comemos y lo que deberíamos comer

Hace unos días investigando un tema de etiquetado me topé con estadísticas de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) relacionadas con el consumo de calorías y como ellas se proyectan en el tiempo, considerando los volúmenes de ingesta de un ciudadano promedio.

En múltiples ocasiones hemos comentado como ha aumentado el tamaño de las porciones, y particularmente aquellas relacionadas con la comida chatarra. Pero más allá de lo grande que se vean los platos de comida, lo que realmente importa es su composición (cuanta grasa, sal y azúcar contienen) y como ésta se traduce en calorías.
Muchos no consideran las calorías un parámetro importante que nos permita explicar la obesidad, pero hasta ahora es uno de los pocos métodos objetivos que nos permite cuantificar y priorizar alimentos en función de lo saludables o nocivos que resultan para la salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) levanta información utilizando las calorías como referencia.

De acuerdo al anuario estadístico de la FAO 2010, se observa un claro incremento mundial en el consumo de calorías con el paso del tiempo. Esta situación es transversal a los continentes y países. En el mundo, en la década del 60, el consumo promedio de calorías diario era 2358; mientras que al 2015 se promedian unas 2940 y al 2030, unas 3050. En América Latina y el Caribe, las cifras son un poco más altas que el promedio mundial, de hecho para el 2030 se espera una ingesta media de 3140 calorías.

Calorías chilenas
Nuestro país también ha sido observado por la FAO. Sus estadísticas nos indican que entre 1969 y 1971 el consumo era de 2659 calorías; y entre el 2005 y el 2007, ésta ascendió a 2957.

Estos valores son sólo números si no somos capaz de interpretarlos. Por ejemplo, de qué nos sirve saber que el pastel que nos vamos a comer tiene 400 calorías si desconocemos cuántas debemos ingerir en el día y qué proporción representará esa golosina en nuestra dieta.

De acuerdo al Institute de Medicine, la ingesta calórica responderá a una serie de factores, pero principalmente al sexo, edad y nivel de actividad física. Una mujer de entre 19 y 30 años sedentaria puede comer un máximo de 2000 calorías; si se es moderadamente activa, unas 2.200; y si estamos frente a una mujer activa unas 2.400.

Se entiende por sedentario a los escolares y oficinistas, por moderadamente activos a los que realizan ejercicio entre 3 y 4 veces por semana, y por activos a los atletas y deportistas que entrenan varias horas por día. Por ejemplo, yo soy moderadamente activa, contrario de lo que las personas podrían creer.

Otro dato a considerar es que pasado los 30 años, las recomendaciones tanto de mujeres como de hombres bajan. En el caso de las mujeres activas con 30 años que pueden llegar a comer 2.400 calorías, con 31 años el consumo debe bajar a 2.200 y pasado los 50 años, a 2000.

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