Saciedad sicólogica

Quedar satisfecho parece tener que ver más con la sicología que con la cantidad de comida que vemos en el plato. Así lo demostró un estudio dado a conocer en la Obesity Society Annual Scientific Meeting realizada en septiembre pasado en Texas, Estados Unidos.
Si te pusieran frente a ti un batido de fruta y te dijeran que está hecho de plátano, chirimoya y naranjas; y luego te mostraran otro pero elaborado con kiwi, pomelo y pepinos, seguro pensarías que el primero satisface más que el segundo por su composición, y seguramente sería así.

Pero ahora si no te dicen los ingredientes de los batidos y simplemente te los dieran a probar ¿sabrías distinguir cuál es cuál considerando la sensación que te dejan luego de beberlos?

A ese experimento sometieron científicos de la Universidad de Bristol a una serie de voluntarios. La idea era investigar qué factores consideran las personas a la hora de declarar sentirse satisfechos. Luego de diversas pruebas concluyeron que el volumen, la consistencia y la familiaridad de la comida eran aspectos importantes a la hora de ponderar. Por ejemplo, comer un plato de pasta en una fuente pequeña, servido solo y preparado de una forma nueva sacia menos si se presenta en una fuente grande, con otros alimentos y de una manera tradicional.
La conformidad social también es un aspecto que determina la saciedad sicológica. Hay familias en las que no está permitido dejar comida en el plato, y en otras, por el contrario, no hacerlo es signo de mala educación. Qué, cómo, cuánto y en qué momento comer da cuenta de hábitos que podemos reeducar. De allí la gracias de detenernos en este tema.
A todos nos ha pasado que comemos mecánicamente. Nos servimos la cantidad habitual sin preguntarnos si será mucho o poco. Por lo general, sólo paramos de comer cuando nos sentimos satisfechos, y para eso puede pasar mucha comida por nuestra boca. Creo que una buena estrategia es planificar lo que comeremos y sus porciones en un momento del día en que no estemos hambrientos. Pensar racionalmente lo que requerimos para funcionar -siempre ayudados por un nutricionista- siempre será mejor que dejarnos llevar por un estómago antojadizo.

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