Obesidad: el gran responsable

Diversos estudios indican que la obesidad infantil en Estados Unidos tiene como principal responsable al consumo de bebidas altas en azúcar. Se ha llegado a comprobar que la ingesta de jugos, gaseosas, tés y cafés con azúcar agregada representan un 15% de las calorías diarias de niños y adolescentes.

En la edición de septiembre de 2012 de New England Journal of Medicine, salieron publicados dos estudios que demuestran esta tesis. Ellos fueron analizados en el marco de la 30th Annual Scientific Meeting Obesity 2012 que se realizó entre el 20 y el 24 de septiembre en San Antonio, Texas.

Adolescentes y gaseosas
Científicos del Hospital de Niños de Boston investigaron por dos años un grupo de 224 adolescentes con sobrepeso y obesidad (124 hombres y 100 mujeres), los cuales fueron divididos en dos grupos: en el experimental y el de control.

Durante un año los menores del grupo experimental vieron alterada su alimentación habitual al recibir en sus hogares bebidas embotelladas sin azúcar, de manera de evitar que consumieran la versión endulzada de estos refrescos. El otro grupo tenía la libertad de beber los jugos y bebidas que quisieran, como también los adolescentes del grupo experimental en el segundo año del estudio.

A partir del seguimiento de Índice de Masa Corporal se descubrió que en el primer año de intervención los jóvenes que consumieron bebidas sin azúcar subieron un promedio de 1,5 kilos, mientras que los que tenían libertad para beber, engordaron un promedio de 3,5 kilos. Luego, en el segundo año donde ambos grupos bebían sin restricción, el aumento de peso se equilibró.

Niños y gaseosas

Los académicos de la Universidad VU de Amsterdam investigaron 641 niños holandeses de peso normal de entre 4 y 11 años que asistían a ocho escuelas básicas de una localidad urbana cercana a Amsterdam.

A la mitad de éstos se les entregaron semanalmente bebidas con azúcar, una lata diaria más una extra; y a la otra mitad bebidas sin azúcar. Tanto los investigadores como los niños no sabían cuáles eran las endulzadas artificialmente y cuáles no. Para ello, se le pidió a una empresa que elabora refrescos, producir dos bebidas exactamente iguales en sabor, pero unas con sacarosa, y otras con sucralosa y acesulfamo de potasio.

Durante un año y medio se observó el IMC, el Índice de Grasa Corporal (IGC) y la orina de los menores. Al final de estudio se estableció que aquellos que no consumieron azúcar habían engordado una media de 6 kilos, mientras que los otros habían subido una media de 8 kilos. Asimismo, se comprobó que el IGC era mucho menor en los primeros que en los segundos.

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