¿Qué es la diabulimia?

Desde que tengo diabetes insulino dependiente (Diabetes Mellitus 1) mi cuerpo ha sido un tema. Nunca fui gorda, pero claramente después de haber llegado a pesar 48 kilos cuando fui diagnosticada, he ido recuperando mi peso normal -entre 55 y 58 kilos-. Hoy tras casi diez años con diabetes y otras enfermedades metabólicas acuestas estoy en 64 kilos, lejos lo más que he llegado a pesar.
Luego de revisar mi dieta con un nutricionista y una nutrióloga, y de intensificar mi rutina de actividad física, llegué a la conclusión que la insulina que he usado estos casi 10 años me está pasando al cuenta, y si a eso le agregamos una alta ingesta de grasa y azúcar cuando tengo bajas (hipoglicemias), y una resistencia a la insulina, el cuadro nos queda completito.
Todos los que usamos insulina varias veces al día sabemos que hay que tener varias precauciones para usarla, y las que somos mujeres, lejos son las más conocedoras de este tema. La insulina es una hormona anabólica que produce el páncreas, particularmente las células beta. Es muy fácil ganar de peso (grasa y músculo) cuando usamos insulina de allí la importancia de lograr el justo equilibrio sin que velar por nuestra figura signifique poner en peligro nuestra salud.
Hoy que estoy más gordita tengo un mejor control metabólico. Parece un contrasentido, pero no lo es. Lo ideal es usar eficientemente la insulina de manera que su exceso no se traduzca en rollitos. Bien lo saben particularmente las adolescentes que teniendo DM1 evitan inyectarse para ganar peso. Otras se producen vómitos para no absorber los nutrientes, por lo que no se inyectan. Otras se obsesionan con el conteo de hidratos de carbono y calorías, evitando consumir la dosis recomendada por el médico tratante.
Esas conductas han sido clasificadas como Diabulimia, un nuevo desorden alimenticio que mezcla DM1 y bulimia. Así lo ha declarado la Federación Mexicana de Diabetes y estoy segura que más de algún amigo diabético conoce a algún glucolega -como dice otro amigo- que ha caído en esta conducta enfermiza. Incluso una vez supe de una chica de mi edad que dejó de usar insulina por años para no engordar y hoy han debido hasta hacerle transplantes para salvarle la vida, y las drogas inmunosupresoras la tienen hinchada. Un cruel contrasentido.

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