¿Se puede comer sano con fast food?

Todos los especialistas en obesidad coinciden en una cosa: la fast food debe ser desterrada de los menús de todos, pero particularmente de aquellos que buscan perder peso. Entre las razones estarían la composición de sus alimentos altos en grasa, sal y azúcar, pero también la forma en que se consumen: “a la carrera”.
El término “fast food” quiere decir comida rápida, aquella que se come de dos mascadas mientras hacemos otras cosas. No requiere sentarse ni utilizar cubiertos para partirla. Además es simple de preparar porque no debe ser cocinada y con unos cuantos elementos se arma en cinco minutos. Por lo mismo, es barata, no se requiere a personal experto para su elaboración y sus ingredientes suelen ser económicos. A lo anterior se suma otro atributo: es muy sabrosa. Cuando le damos una probada nos motiva a seguir comiendo e incluso no es difícil volverse adicto a ella. 
Pero ¿de qué alimentos estamos hablando? De panes con agregado como hot dog (completos), hamburguesas y sandwiches; masas con agregados como la pizza; snack como papas fritas y toda clase de productos salados y dulces que prometen matar el hambre rápidamente: ramitas, suflés, galletas, chocolates, helados y pasteles. También a las bebidas con azúcar y gas se las considera fast food e incluso a los jugos de fruta altos en azúcar y aditivos.

Fast food v/s comida sana
Muchos se preguntan si es posible comer este tipo de productos y llevar una alimentación equilibrada. La verdad es que no, pero lo que sí se puede hacer es comerla con moderación y algunas veces en el año. Mientras más seguido se pruebe y más grandes sean las porciones, más fácil es ganar peso y de paso, envenenar nuestro cuerpo con estas calorías vacías.
Si queremos darnos un gustito podemos hacerlo, pero “hay que saber hacerlo” como dice uno de mis médicos:
  1. Si nos servimos un completo, papas fritas o una hamburguesa hay que considerarla un almuerzo, no un entremés
  2. Durante el día comer liviano, ponderando porciones e ingredientes
  3. Comer de vez en cuando este tipo de comida: una vez al mes estaría ok
  4. Elegir con cuidado. Por ejemplo: si queremos comer papas fritas, pedirlas con una proteína (carne o pollo). Evitar mezclar pan con papas. Si optamos por una hamburguesa, elegir la que tenga vegetales y menos carne y queso
  5. Evitar los agregados como el ketchut y la mayonesa. Preferir la mostaza
  6. Privilegiar la calidad por sobre la cantidad. Siempre será mejor un completo bien preparado que uno enorme con ingredientes de dudosa procedencia o “demasiado industriales” (como los ingredientes de un completo de una estación de servicio (gasolinera)

Un último dato: Un paquete de papas fritas pequeño tiene 370 calorías en promedio, las mismas calorías que tiene una cazuela de pollo, una taza y media de arroz graneado o un plato de charquicán

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