El misterio de la diabetes insulino dependiente

Por años se ha estudiado la posibilidad de curar la Diabetes Mellitus Tipo 1 (DM1) o diabetes insulino dependiente, sin embargo ha resultado especialmente difícil considerando que aún no se conocen las causas de esta condición. Si no conocemos la causa, ¿podremos algún día conocer el tratamiento que cure esta patología?
Dejemos de lado la cura y pensemos en las causas. Este es un tema que me apasiona desde que me detectaron DM1 hace 9 años. Cuando fui diagnosticada mi primera pregunta fue ¿me puedo curar? y la segunda ¿por qué me vino?. Ante la primera me dijeron “no” y ante la segunda me respondieron con “aún no sabemos”.
En fin, hasta ahora diversas investigaciones han buscado las razones por las cuales mueren las células beta del páncreas que son las encargadas de secretar insulina. Ésta a su vez captura el azúcar del torrente sanguíneo para transformarla en energía. Cuando somos insulino dependientes, debemos inyectarnos insulina para evitar tener niveles de azúcar elevados en la sangre que deterioran varios órganos.
Cuando me dijeron que no sabían la causa un inmunólogo me contó que era difícil precisar por qué el sistema inmunológico ataca un órgano (en este caso el páncreas), pero que todo indica que el estrés genera esta inusual reacción. Nuestras defensas deben protegernos de enemigos externos, nunca atacarnos a nosotros mismos! Por eso la DM1 se considera una enfermedad autoinmune.

En busca de los por qué

En la última reunión de la American Diabetes Association, se presentaron algunas investigaciones que indagan en las causas de esta diabetes. Como antesala se mostraron estadísticas que demuestran que en la población norteamericana ha aumentado la edad en que se diagnostica DM1, esto considerando que eran los niños y adolescentes los principales afectados, y hoy lo son los jóvenes y adulto jóvenes.
Los estudios han descartado razones genéticas porque se ha comprobado que el 80% de las personas con DM1 no tienen familiares con esta condición. Con esta certeza los médicos se encuentran estudiando las variables medioambientales, en particular el crecimiento acelerado en las primeras etapas de la infancia y el aumento de peso en este mismo tramo. Se cree que éstas pueden influir en la muerte de las células beta.
Otra teoría apunta al higenismo. Los niños de hoy lidian menos que sus generaciones anteriores, con virus, bacterias y parásitos por lo que sus sistemas inmunológicos no están del todo fortalecidos y actúan en forma errática dañándose.
Un último dato:los blancos no hispanos, los negros y los hispanos son los grupos de mayor prevalencia de DM1. Los asiáticos y los indios americanos tienen menos posibilidades de desarrollarla. En Chile de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2003, un 0,5% de los diabéticos era insulino dependiente. La última ENS 2010 sólo indicó que un 9% de la población es diabética, pero no entregó luces de la DM1. De todas formas, los informes del Ministerio de Salud al 2011 aseguran que hay baja prevalencia cifrándose en no más de 11 mil los pacientes con este mal.

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