La cruel proyección de la obesidad infantil

La semana pasada estuvo en nuestro país, la médico pediatra Judith Palfrey, quien se convirtió en una de las líderes del programa de alimentación saludable, Let’s Move. Aunque hoy no está a la cabeza de este organismo, continúa realizando charlas donde explica las claves de este modelo de intervención.
En este entendido, fue invitada por la Fundación Educacional Oportunidad al “Segundo Internacional de Educación Inicial” que organizó en conjunto con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Centro de Políticas Comparadas en Educación (CPCE) de la Universidad Diego Portales.
En esta instancia comentó las investigaciones que realiza en la Universidad de Harvard, donde lidera un equipo de especialistas interesados en estudiar el vínculo entre la educación preescolar y la alimentación. En su exposición “Protección de los cuidados de salud en los niños en la primera infancia”, recordó el Modelo Modificado de Childhood overweight: a contextual model and recommendations for future research, donde se analizan los factores que intervienen en la obesidad infantil.
La condición de peso de un niño está relacionada con las características del propio menor: género, dieta ingerida, toma de decisiones, genética familiar, horario, actividad física, conducta sedentaria y edad. En cuanto a los tipos de padres reconoce como fundamental las prácticas de alimentación de los niños, los alimentos disponibles en el hogar, el conocimiento nutricional, la dieta ingerida por los padres, preferencias alimentarias de la familia, la condición de peso de los padres, patrones de actividad física de los padres, la vigilancia de los padres sobre la exposición a las pantallas (tv y pc) e interacción con los padres y hermanos.
A nivel social el modelo fija su atención en la etnia, los programas de almuerzo en los colegios, horario escolar, horas trabajadas, el ambiente escolar, las actividades del hogar, la disponibilidad de actividades recreativas, el acceso a comida y restorantes baratos, el tiempo libre de la familia, los quioskos del barrio, tasas de seguridad socia y la condición socioeconómica.
Según la especialista norteamericana todos estos factores tienen un alto grado de incidencia en las estadísticas de obesidad infantil en el mundo, muchos de los cuales explican una cruda proyección: los niños de hoy podrían ser la primera generación que morirá antes que sus padres debido a su condición nutricional desbalanceada y nula actividad física.

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