Alza de alimentos amenaza comer sano

Hace algunas semanas he notado que cuando voy a la feria, el dinero que siempre llevaba me cunde menos. Las frutas y verduras han subido considerablemente y ahora me veo en la obligación de comprar lo esencial para la semana. 
En estas circunstancias es difícil seguir una pauta saludable de alimentación sin que se vea dañado nuestro presupuesto, pero creo que es cosa de aprender a priorizar en tiempos de “vacas flacas”.
Por lo general, mi lista para la feria contenía tres clases de frutas (frutillas, duraznos y tunas, mis favoritas), más un corte de zapallo, 4 zapallos italianos, 2 berenjenas, 3 acelgas, 2 espinacas, 1 kilo de zanahoria, 1 kilo de papas, 1 kilo de cebolla, 2 lechugas, pimentón, una cabeza de ajo, una mata de cilandro (perejil y albahaca tengo en mi mini huerta del balcón de mi departamento), 2 choclos, 1 kilo de tomates o un atado de beterragas y una brócoli o una coliflor. En eso gastaba unos 10 mil pesos. 
Hoy con ese dinero debo comprar menos frutas y eliminar algunas cosas no tan imprescindibles como son los tomates o beterragas, choclos o la brócoli, elegir entre las acelgas y las espinacas, y echar mano a mi mini huerta para ahorrarme el cilandro.
IPC
De acuerdo al último Índice de Precios del Consumidor (IPC) correspondiente a febrero de 2012, las frutas son los alimentos que más han subido de precio experimentando un alza de 22,5% en doce meses. Las verduras, las legumbres y las papas se han encarecido en un 20,2% en el mismo periodo.
Se ha culpado a la sequía por esta alza, mientras que el Ministerio de Agricultura asegura que este fenomeno aún no debería traspasarse en términos de costos a los clientes (las autoridades hablan de un alza real en el otoño 2012). Independiente de ello, hoy debemos asegurar en nuestro refrigerador y despensas frutas y verduras frescas, por eso priorizar es la clave.
Tips
  • Rebajar las porciones y la variedad de los ingredientes. Si antes nuestro chaquicán, carbonada o guiso llevaba muchas verduras, ahora usemos menos, pero sabiendo elegir las más saludables (aquellas que tienen menos hidratos de carbono, pero más agua y fibra) Son ideales los zapallos italianos, berenjenas, acelgas y hasta los tallos de apio. Evitar: choclo, zapallo, papas y arvejas
  • En cuanto a frutas, lo mismo. La consigna es menos pero mejor. Priorizemos las frutas de la estación antes que se produzca el recambio de verano a otoño; pero siempre teniendo ojo con los precios y la calidad. Por lo general, los duraznos, melones, sandías y frutillas son más caras cuando recién salen y cuando empiezan a desaparecer. Una opción siempre económica es comprar pocas frutas altas en fibra como son las naranjas y manzanas.

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