Dime qué bacterias tienes y te diré qué comes

En la edición de la primera semana de septiembre de 2011, la revista Science publicó una investigación desarrollada por un grupo de científicos norteamericanos que se dieron a la tarea de identificar los tipos de bacterias que se encuentran presentes en los intestinos humanos (delgado y grueso).

La idea era hacer una suerte de mapa de los microorganismos que es posible encontrar en cada persona de acuerdo a la dieta. Por ello, se buscó a voluntarios que tuvieran una pauta nutricional marcada (sostenida en el tiempo).

Los investigadores liderados por académicos de la Universidad de Pensilvania, aplicaron una serie de cuestionarios nutricionales a 98 jóvenes sanos y analizaron sus deposiciones para identificar qué bacterias se encontraban procesando los alimentos que ingerían diariamente.

Los resultados permitieron identificar tres bacterias predominantes en las colonias:

  • Bacteroides: prevalecían en las personas carnívoras, preferente que consumían grandes cantidades de carnes rojas y cecinas.
  • Ruminucoccus: estaban presentes en aquellos que bebían a diario alcohol y grasas saturadas presentes en sandwiches, snack salados, helados y papas fritas (comida chatarra).
  • Prevotella: era mayoritaria en los intestinos de los vegetarianos, como en el de las personas que se alimentaban mayoritariamente con hidratos de carbono complejos como azúcar, arroz, pan, fideos y papas.

Una de las dificultades del estudio fue precisamente determinar qué bacteria estaba siempre presente puesto que las personas comen distintos tipos de alimentos en un día, lo que fomenta a la proliferación de un mix de bacterias asociados a cada nutriente.

Por ello, se determinó que los microorganismos bacteroides, ruminucoccus y prevotella eran los que más permanecían a pesar de introducir cambios en la dieta. Para comprobar esta tesis, a diez de los voluntarios se les cambió su pauta nutricional (a los carnívoros se les dio más hidratos de carbono, por ejemplo) por algunas semanas. Sin embargo, los análisis mostraron que se requiere mantener los nuevos alimentos por varios meses para registrar diferencias bacterianas significantes.

Estos antecedentes serán considerados en la segunda fase de la investigación que busca mejorar la flora bacteriana de personas con determinadas enfermedades. Asimismo, a nivel nutricional este experimento permitió ratificar la tesis de que los cambios alimentarios requieren tiempo para ser asimilados biológicamente.

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