El vacío de la sibutramina

La denuncia que realizó hace unos días el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) respecto a la publicidad engañosa que estarían realizando Falabella TV y A3D en la venta de una serie de productos, entre ellos, cápsulas, geles y dispositivos para perder peso, me recordó la desesperación que ha generado en buena parte de la población el retiro de sibutramina en octubre de 2010.
Ha pasado casi un año desde que el Instituto de Salud Pública (ISP) suspendiera indefinidamente la venta de sibutramina, anorexígeno que se utiliza para complementar tratamientos de baja de peso. El medicamento que se comercializaba en nuestro país -bajo receta retenida- con más de 16 nombres (Aderan, Adisar, Ectiva, Mesura, Meridia, Reductil, Reducten, entre otros) y que estaba presente en más de 38 fármacos, es un inhibidor de la receptación de serotonina-noradrelina.
En 1999 la Food and Drug Administration (FDA) permitió su administración a pacientes con Índice de Masa Corporal (IMC) a 20 o a 27, con problemas de diabetes. A decir verdad, la sibutramina ha sido el único medicamento que ha demostrado producir una disminución del peso corporal de manera rápida y sostenida en el tiempo. El resto de los fármacos que se comercializan con estos fines no han sido capaces de mostrar los mismos resultados, por lo que los pacientes que los utilizan con regularidad presentan una alta tasa de rebote.
Actualmente, Orlistat que se conoce como Liberat o Xenical, es el único compuesto que se está utilizando en este tipo de terapias, sin embargo, al ser un fármaco que actúa a nivel gastrointestinal (elimina el 30% de las grasas que provienen de la dieta) no produce una baja del IMC brusca ni constante.
Las razones del retiro se relacionaron con un estudio que realizó la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) al fármaco, investigación que se popularizó con el nombre de Sibutramine Cardiovascular Outcomes Trtial (SCOUT). Durante 13 años en 16 países se analizaron los efectos de la sibutramina en distintos tipos de pacientes y se llegó a la conclusión que su administración aumentaba el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) en un 16%.
Aunque no todos los pacientes que la consumían habitualmente presentaban problemas cardíacos, la sibutramina fue retirada para todos, por lo que que aquellas personas que habían bajado de peso y controlaban la ingesta del fármaco y su salud con su médico, se vieron perjudicas gravemente. Hoy ellos se ven en la obligación de hacer uso de las técnicas convencionales para bajar de peso: comer poco y hacer mucho ejercicio. La fórmula tradicional, a diferencia de la sibutramina, no tiene nada de mágico y requiere harto más esfuerzo que llevarse una píldora a la boca. 

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