Década del 70 sería clave en la obesidad norteamericana

La edición de agosto de la revista The Lancet estuvo dedicada a explicar el fenómeno de la Obesidad desde una perspectiva sociológica. Una serie de artículos desarrollados por estudiantes de distintas universidades norteamericanas y británicas, buscaron las claves para entender “los por qué” del incremento exponencial del Índice de Masa Corporal (IMC).
De acuerdo a la información recopiladas por diferentes Escuelas de Salud Pública norteamericanas, los requerimientos de energía de la población experimentaron variaciones sustanciales desde principios del siglo XX. Se evidenció una baja sustancial en el desgaste calórico debido a una disminución de la actividad física, mientras que la ingesta alimentaria se mantenía constante. Esto provocó un leve aumento del IMC que en ningún caso representaba una tendencia.
A partir de la década del 70 la situación cambió. El IMC se disparó producto de una mayor disminución del desgaste energético y una ingesta desmedida de azúcares, sal y grasa. Esto habría coincidido con el ingreso de las mujeres al mundo laboral y el crecimiento de la industria alimentaria.
Según relatan los estudios, cuando las mujeres llegaron a las fábricas y oficinas, dejaron de cocinar o lo siguieron haciendo en menor escala. Frente a ello, los productores de alimentos generaron golosinas, refrigerios y diferentes tipos de snack listos para ser consumidos (no requerirían ser calentados o cocinados) a bajo costo. Esto hizo que las mujeres adquirieran estos productos a gran escala desplazando a la comida casera.
Desde 1970 las personas comenzaron a consumir estos productos que contenían una mayor cantidad de hidratos de carbono, y por tanto calorías, que al ser altos en azúcar y aditivos provocaron dependencia en la población. En tanto, la actividad física seguía disminuyendo de la mano de la modernidad con la introducción del automóvil, las máquinas expendedoras de bebidas y golosinas, la televisión y la publicidad de los alimentos, y la masificación de los restaurantes y las cadenas de comida rápida.
Se calcula que si hoy un norteamericano promedio con un IMC normal rebajara de su dieta diaria unas 240 calorías, y una persona con obesidad unas 480 calorías, nos acercaríamos a la ingesta promedio de la década del 70.
Aunque los estudios publicados en The Lancet hacen referencia a la población anglosajona, es posible extrapolar este fenómeno a nuestra sociedad. Los chilenos también hemos visto un incremento de la obesidad que también se explica en la introducción de la comida chatarra y el desplazamiento de la comida casera.


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