¿Más acceso a comida sana asegura su consumo?

Contrario a la apuesta que ha realizado el gobierno de Estados Unidos de mejorar el acceso a alimentos saludables, un estudio acaba de demostrar que la cercanía a supermercados no mejora la calidad de la dieta de la población.
De acuerdo a la investigación encabezada por el Programa de Transición Nutricional de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, las decisiones de compra de alimentos están medidas por el precio, de allí que la comida chatarra sea “la” opción que acapara preferencias. 
El estudio contempló las conductas de cinco mil individuos (hombres y mujeres) de Birmingham, Alabama, Chicago, Minneapolis y Oakland entre 1985 y el 2001. Se analizó la dieta que seguían, la proximidad de supermercados, tiendas de abarrotes y cadenas de comida rápida a sus hogares, y cambios en sus hábitos de compra de alimentos en relación al establecimiento de uno de estos comercios. Aspectos como el peso y el Índice de Masa Corporal estuvieron ausentes en el análisis.
La mayoría de los sujetos estudiados reconoció que el precio es el factor predominante a la hora de comprar un alimento. Aunque admitieron que las frutas y verduras eran opciones saludables, señalaron que la fast food era considerablemente más económica. De hechos los hombres de bajos ingresos eran quienes menos se cuestionaban adquirir sandwiches o hamburguesas por su pobre calidad nutricional ya que el bajo costo justificaba siempre la compra.
Asimismo, el estudio determinó que la proximidad de un supermercado (que tiene más productos, entre éstos, frutas y verduras frescas) no incide de manera importante en los potenciales compradores. Cuando uno de estos comercios se establecía en el barrio, las personas lo visitaban pero eso no significaba un aumento del consumo de productos saludables puesto que el stock de fast food también es amplio en estos locales.
Frente a estos resultados concluyo que la idea de poblar los denominados “desiertos alimentarios” con comida sana sigue siendo una buena estrategia. Eso si que debe ser reforzada -para que dé los resultados esperados- con otra medida esencial: subvencionar los precios de frutas, hortalizas, lácteos descremados, legumbres y carnes magras.

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