¿Nuevo colesterol?

Hace unos días salió en la prensa el resultado de un estudio realizado por el Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Warwick de Inglaterra respecto al descubrimiento de un nuevo tipo de colesterol. Luego de leer el artículo original llegué a la conclusión que no se trata de un nuevo colesterol, sino de una variante del llamado colesterol malo LDL que explicaría el riesgo cardiovacular en los pacientes que lo presentan.
El colesterol es una molécula derivada de la grasa que circula en la sangre. Se produce en el hígado y también está presente en muchos de los alimentos que ingerimos altos en grasas (quesos, carnes, helados, pastelería, cecinas, yema de huevo, etc.) 
Se conoce como colesterol malo (LDL) al tipo de colesterol que se pega en las paredes internas de los vasos sanguíneos, generando coágulos y obstrucción de las arterias. A mayor LDL, mayor riesgo de sufrir un infarto. También existe un colesterol bueno, denominado HDL que remueve al malo, es una suerte de desengrasante arterial y se produce cuando hacemos ejercicio regular.
La Fundación Británica del Corazón (BHF) encargó al Instituto de Investigación de Ciencias Clínicas estudiar los efectos de un LDL alto en las enfermedades cardiovaculares. Los científicos estudiaron este componente en una serie de pacientes descubriendo que existía un LDL glicosilado, es decir, existía una parte de este colesterol manchada con azúcar que lo volvía más pegajoso de lo normal, facilitando su adherencia a las paredes arteriales. Aquellos individuos que lo presentaban (particularmente ancianos y diabéticos tipo 2) tenían entre 2 y 5 veces más posibilidades de sufrir un ataque cardíaco.
De acuerdo a los resultados publicados en la revista Diabetes, cuando existen altos niveles de azúcar en la sangre (glicolización) el colesterol LDL se vuelve más susceptible a pegarse en las arterias, facilitando la formación de coágulos y por tanto, la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Por eso se le ha designado informalmente como “colesterol ultra malo” (MGminLDL).
Con este descubrimiento los científicos pudieron explicarse por qué la metformina, medicamento con que se trata la DM2, disminuye la incidencia de ataques cardíacos. Este fármaco optimiza el funcionamiento del páncreas disminuyendo los niveles de azúcar en la sangre, así al haber menos azúcar circulando existen menos posibilidades de manchar el colesterol LDL y que éste se adhiera a las arterias. 
Con estos datos se podrían diseñar nuevos tratamientos para prevenir ataques al corazón, especialmente en ancianos y diabéticos tipo 2.

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